Los hábitos son esas acciones que, a base de repetirlas, se convierten en nuestra forma de hacer las cosas. Establecer rutinas saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida, ya que esas rutinas se convertirán en hábitos que se interiorizan de manera más eficaz.
Comer bien, hacer deporte, beber agua o ver menos televisión son algunas costumbres que los niños deben aprender desde pequeños para llevar una vida sana. No hay que esperar a que nuestro hijo tenga problemas de salud o sobrepeso para establecer unos buenos hábitos de vida.
La prevención es, sin duda, la mejor apuesta de futuro. El juego y el deporte son, junto a una alimentación equilibrada, los pilares de una vida saludable.
Es esencial predicar con el ejemplo si quieres que tu hijo sea un niño sano. Si adquieren hábitos saludables cuando son pequeños, estos posiblemente le acompañen el resto de su vida. Es la mejor herencia que puedes dejarle.
Tiene que ir creando rutinas de manera que con el tiempo estas se vuelvan automáticas. Es esencial, no intentar introducir muchos cambios en la rutina de los niños a la vez. Se tiene que hacer despacio y no más de 3 hábitos nuevos a la vez.
Te recomiendo que introduzcas un hábito al mes, una vez que uno se haya adquirido comenzar con otro nuevo. De esta manera tu hijo tendrá tiempo para adaptarse a la nueva rutina.

